Crisis heredada: Persiste una brecha estructural y significativa entre ingresos y egresos en dólares
Déficit de divisas: Bolivia gasta más dólares de los que genera. Para 2026, se proyecta una brecha operativa negativa de $us 5.364 millones.
Agotamiento del gas: Los ingresos en divisas para el Estado por exportaciones estatales reducirían notablemente entre 2025 y 2028, debido a la caída de la producción de gas natural.
Gastos inevitables: Las obligaciones en divisas son mayormente para importar combustibles y para pagar la deuda externa.
Otras obligaciones (contingentes): Existe una presión de al menos $us 3.940 millones adicionales por obligaciones pendientes, principalmente la devolución de depósitos en dólares a la población, y para afrontar una flexibilización del Tipo de Cambio, resultando una brecha incluso mayor.
Conclusión: La crisis heredada es estructural, no temporal. El financiamiento externo por sí solo no basta y no es sostenible; el país requiere un ajuste profundo para equilibrar en un mediano y largo plazo sus ingresos y gastos en divisas. Se requiere un plan para afrontar esta complicada situación.
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